Conocimiento · 8 min de lectura ·
Cómo se hace el chocolate: del grano a la tableta
Tostado, descascarillado, molienda, mezcla, conchado, temperado y moldeado: lo que realmente decide cada etapa.

Elaborar un chocolate excepcional es un proceso minucioso que combina ciencia, oficio y experiencia. Cada etapa, del tostado de los granos al moldeado de la tableta terminada, desarrolla sabor, aroma, textura y calidad.
Tostado
El tostado se hace en equipos parecidos a un tostador de café. La temperatura y la duración varían según el tipo de grano, su origen y su densidad. Antes se seleccionan los granos para asegurar una distribución pareja del calor. El proceso reduce la humedad a cerca del 2%, aunque esto varía según el estilo de chocolate. Un buen tostado desarrolla los aromas complejos que definen al chocolate fino.
Descascarillado
Una vez tostados, se retira la cáscara exterior por fricción y corriente de aire. Los granos se inspeccionan por aroma, firmeza y calidad; en los talleres de chocolate fino se cortan los nibs para examinar su color, su estructura y su textura. La cascarilla descartada suele aprovecharse como té de cacao.
Molienda
Los nibs tostados se muelen hasta obtener licor de cacao, que contiene sólidos de cacao y manteca de cacao. El chocolate premium se refina a 16–18 micras. A 14 micras, dos partículas reposan sobre una sola papila gustativa, y eso es lo que produce un sabor extraordinario con una sensación sedosa en boca.
Mezcla
Las recetas combinan licor de cacao y manteca de cacao según la intención de quien elabora el chocolate. Un chocolate de calidad contiene cacao puro, azúcar, lecitina de soya y vainilla natural; las variedades industriales incluyen grasas vegetales e ingredientes artificiales. 70% de cacao significa 70% de ingredientes naturales de cacao: el resto es azúcar y otros componentes.
Muchos fabricantes reemplazan la manteca de cacao por grasas vegetales más baratas y un exceso de azúcar.
Conchado
El chocolate se mezcla de forma continua a temperatura controlada, por lo general a 70 °C (158 °F), durante horas o días. Así se refina la textura mientras se evaporan ácidos indeseados y compuestos volátiles, lo que aporta suavidad, realza el aroma y equilibra el sabor.
Temperado y moldeado
El chocolate se calienta a unos 50 °C (122 °F), se enfría a 30 °C (86 °F) y luego se recalienta con suavidad para formar los cristales ideales de manteca de cacao. Un buen temperado da un brillo intenso, un quiebre limpio, estabilidad y una textura suave. Después, el chocolate temperado se vierte en moldes para que cristalice en su forma final. Solo el 35% del peso de un fruto de cacao fresco termina convertido en chocolate, una buena manera de entender el valor de una cosecha.
Almacenamiento
Guarda el chocolate a 12–20 °C (54–68 °F), en un lugar fresco y seco, protegido de la luz y de los olores. Los bombones rellenos requieren sellado al vacío y congelación, y después una descongelación gradual. Un mal almacenamiento provoca textura áspera, manchas blancas (bloom), sabores grasos y pérdida de aroma.


